El sistema de frenado es uno de los elementos de seguridad más importantes a la hora de elegir un auto, hoy podemos hablar de tecnologías como los ABS, los regenerativos o los automáticos (Frenos AEB), pero para llegar a estos niveles de seguridad, los dispositivos tuvieron que escribir su propia historia.
De los pedales de madera al frenado inteligente (Frenos AEB)
A finales del siglo XIX, cuando los primeros automóviles de Karl Benz y Gottlieb Daimler empezaban a rodar, los frenos eran tan rudimentarios como una zapata de madera presionando la llanta. No había hidráulica, sensores ni asistencia: todo dependía del conductor y de la fuerza que ejercía para frenar el vehículo.
Con el paso del tiempo, llegaron los frenos hidráulicos, inventados en 1918 por Malcolm Loughead (más tarde conocido como Lockheed), que reemplazaron los sistemas mecánicos por uno impulsado por líquido, mucho más eficiente y confiable.
En los años cincuenta, los frenos de disco mejoraron la precisión y el control, convirtiéndose en estándar para autos deportivos y, después, para vehículos de uso cotidiano.
El siguiente gran salto vino con el ABS (Anti-lock Braking System), que evitaba que las ruedas se bloquearan durante una frenada de emergencia. Introducido comercialmente en los años setenta, fue el primer paso hacia el frenado “inteligente”. Sin saberlo, esa innovación abriría el camino para los autos que hoy pueden detenerse automáticamente si el conductor no frena a tiempo.
Cómo funciona un freno que piensa por sí mismo
El principio detrás del frenado automático de emergencia es simple: si el conductor no reacciona a tiempo, el auto lo hace. De acuerdo con la Latin NCAP, los sistemas de frenado automático de emergencia (AEB, por sus siglas en inglés) emplean radares, cámaras o sensores ópticos —o una combinación de ellos— orientados hacia el frente del vehículo para detectar de forma precisa y rápida autos, peatones u otros obstáculos. Con esta información, el sistema puede alertar al conductor y, si es necesario, activar los frenos automáticamente para reducir la velocidad con fuerza suficiente (hasta 1 g de desaceleración) y así evitar o disminuir el impacto de una posible colisión.
El AEB funciona como una vigilancia constante del camino, diseñado para intervenir cuando el conductor no alcanza a reaccionar a tiempo ante un riesgo inminente. En su modalidad de baja velocidad, es especialmente útil en entornos urbanos —como tráfico denso, cruces o rotondas—, donde puede detener completamente el vehículo a velocidades de hasta 50 km/h.
En la práctica, esto significa que si un peatón cruza repentinamente o el auto de adelante se detiene bruscamente, el sistema actúa antes de que el conductor alcance a pisar el pedal.
Las tecnologías que lo hacen posible
El frenado automático de emergencia no sería posible sin los avances en inteligencia artificial y procesamiento de imágenes. Los vehículos modernos integran cámaras frontales y traseras, sensores ultrasónicos, radares e incluso sistemas LiDAR (láseres que miden distancias con precisión milimétrica).
Estos componentes trabajan juntos en una forma en que el auto interpreta simultáneamente distintas fuentes de información para tomar decisiones más acertadas.
Marcas como Volvo, Toyota, Honda y Subaru fueron pioneras en incluir esta tecnología de serie. Programas como Toyota Safety Sense, Honda Sensing o Subaru EyeSight combinan el AEB con otros sistemas como mantenimiento de carril, detección de fatiga y control crucero adaptativo, todos diseñados para reducir el margen de error humano.
Un cambio tangible en la seguridad vial
De acuerdo con datos del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), se encontró que los sistemas con advertencia de colisión frontal y frenado automático reducen los choques por alcance a la mitad. Los sistemas de frenado automático también reducen en gran medida los choques por alcance que involucran lesiones.
Por su efectividad, el AEB (Autonomous Emergency Braking en inglés) ya es obligatorio en todos los autos nuevos vendidos en la Unión Europea y Estados Unidos desde 2024, y se espera que pronto sea una exigencia también en América Latina.
Un estudio independiente del IIHS mostró que los sistemas de frenado automático que reconocen a los peatones reducen los accidentes peatonales en un 27 %.
Seguridad en cada parte del camino
La evolución del frenado es también la evolución de la tranquilidad al volante. Hoy, los autos no solo se mueven contigo: te cuidan. Detrás de cada sistema inteligente hay años de innovación pensados para que tus trayectos sean más seguros, más cómodos y A Tu Manera.
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